29.5.06

Ophélie

Ahora que me he convertido en un escribano publicado (al menos en parte), sólo creo que me falta tener el hijo, porque supongo que alguna vez en mi vida habré plantado algo parecido a un árbol. El viernes pasado, con una asistencia precaria (unas 35 personas sobre un aforo de 200) se presentó el libro “Crónicas de lo imaginario”, donde aparece mi cuento “A quién se parece Verónica”, del que no recomiendo su lectura, por su falta de calidad literaria (se me hundió el alma –y eso que el alma no existe- cuando volví a leer el inicio del relato), pero sí reivindico la belleza romántica de la historia. Eso sí, el poema introductorio de Rimbaud es excelente.
El libro se presentó en el contexto de las primeras Jornadas de Literatura Fantástica celebradas por la Biblioteca Municipal, que continuaron al día siguiente con conferencias muy divertidas a cargo de escritores hispanos del género imaginario como Javier Negrete, Pepe Carrasco o el histriónico Rafael Marín, y con algún que otro repaso por el mundo de las ediciones literarias o la historia de las series fantásticas de televisión.
Una de las cosas que más me llamó la atención de estas jornadas fue el público, mayoritariamente juvenil. Otra, mi absoluta ignorancia por el tema, como quedó demostrado al desconocer la retahíla de nombres de escritores que se mencionaron a lo largo de las conferencias. Nombres que, a excepción de los anteriores a Tolkien, me resultaron completamente desconocidos. Pero claro, qué se puede esperar de alguien que no ha leído El Código da Vinci, ni ha visto (ni creo que vaya a ver) la película homónima. Lo mismo puedo decir de Harry Potter, Las crónicas de Narnia o El Señor de los Anillos. Dicho lo cual, cualquiera podría preguntarse qué demonios hacía yo en semejantes eventos, pero lo cierto es que fue un sábado interesante, de esos que se podrían repetir, aunque, a tenor del escaso interés mostrado por las instituciones municipales (el Delegado de Cultura, con lo que le gusta ir a estas cosas, no apareció por la presentación ni por las charlas del día después) y del cierto aislamiento en que parecen haber dejado a quienes han llevado adelante el proyecto, me da la sensación de lo contrario.