14.9.06

Estatua de sal

Tal vez no encuentre lo que busco, pero no renuncio a buscarlo. Tal vez sería más cómodo descansar en casa, viendo cómo la vida pasa por delante de mis narices igual que en una serie de televisión. Tal vez sea cierto que no puedo cambiar el mundo yo solo, ni siquiera con unos cuantos, ni siquiera con miles... tal vez, aún lográndolo, el resultado fuese aún peor. Porque es probable que la mitad del mundo rico precise de una contrapartida en la pobreza de la otra mitad. Porque a lo mejor es ley de vida y supervivencia que exista otro yo que paga con desgracias mi felicidad, con su vacío mi lleno, con su hambre mi opulencia de buen occidental. Quizá mi rebeldía sea en balde y mi empeño un callejón sin salida. Pero sé que si me quedo sentado, esperando, renunciando, creyendo en lo inevitable, en la mano invisible que lo mueve todo, entonces ni tan siquiera me encontraría a mí mismo, me miraría al espejo y sólo vería una sombra, una sombra irreconocible, casi transparente, el enemigo interior.