The other side
Me pregunto cuántas horas del día dedico a lo que quiero ser y cuántas a lo que los demás esperan que sea. Es una pregunta retórica, porque nunca me paro a pensar la respuesta, porque sé que la vida mancha, pero por dentro.
Me levanto a las siete y cuando salgo para el trabajo ya no pongo las noticias en el coche, sino música. Hoy tengo a Boards of Canada. Ése es el primer momento, nadie me ve, yo sólo ante mí mismo, como en el camino de vuelta al ayuntamiento para una absurda reunión de diez minutos (y menos mal). Me pregunto por qué corro tanto si sólo yo soy puntual. Sobre la mesa de mi despacho tengo un montón de convocatorias que apuntar en la agenda, una agenda nueva que me han dejado porque perdí la última. Hablo con mis camaradas de la reunión de ayer y tengo que animar a la gente, a una hora del mediodía en que ya estoy cansado. Ayer me preguntaron que si tenía el colesterol o los triglicéridos altos, porque eso provoca cansancio. Pienso que necesito un año sabático, o dominguítico, precisamente ahora. O lunático, mejor aún.
Salgo del ayuntamiento a las dos y entro a las tres en el trabajo. Comida rápida y café para bostezar menos. Carlos me dice que necesito comer bien, tener un hábito propio de candidato. Le respondo que si soy como los anteriores candidatos de Izquierda Unida, lo más probable es que pronto me dé un infarto. No jodas, responde, y me hace reír: ahí también soy yo.
Escribo esto pensando que cuando tenga mi web no podré decir estas cosas. O sea, que aquí vuelvo a ser yo. O no: tal vez yo sea el resto.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home