1.9.06

Pequeñas cosas mal dispuestas

Aparece El grito de Munch, que fue robado hace dos años. Intermon anuncia que fallecen a diario cuatro mil niños y mil mujeres por falta de asistencia médica. Son dos noticias sin relación entre sí. O no: ambas representan la desolación del ser humano, ambas son ejemplo de lo que es capaz de hacer nuestra especie, ambas muestran las miserias de estos tiempos difíciles. Arte. Muerte.
La semana pasada, en un vuelo que vino de Barcelona, el comandante del avión comunicó a (las señoras y) los señores pasajeros que el Sevilla acababa de meter el tercer gol en la Supercopa al Barça. Lo hizo con las mismas formalidades y siguiendo el mismo protocolo con que la tripulación de cualquier vuelo de Iberia advierte sobre cómo hay que ponerse el cinturón, cómo usar las mascarillas de oxígeno o qué hay que hacer en caso de accidente aéreo. Se trataba de un partido de fútbol, acaso sólo una anécdota, pero a veces las anécdotas se parecen demasiado a los paradigmas que conforman una civilización.
Cierro los ojos y bailo al borde del tejado. Podría volar. (Radio Futura, En alas de la mentira)