12.10.06

12/10/1969

Tal día como hoy, hace treinta y siete años, yo corría por el patio de la casa cuartel que ahora es un agujero en fase de cimentación para construir viviendas municipales. Era el día de la patrona, como se dice en el mundo de la benemérita, y guardo aquel 12 de octubre de 1969 entre un puñado de mis primeros recuerdos vitales, junto a algunas noches jugando a chocar platillos de cerveza o al escondite en las cuadras donde torturaban a mis camaradas de ahora. Recuerdo a las madres con bandejas cargadas de pollos fritos y ensaladilla rusa, a los niños y niñas vestidas de fiesta, a los guardias civiles con uniformes de gala y tricornios bordados de verde y oro. El azar ha querido que el restaurante donde hoy hemos celebrado los 81 años de mi padre estuviese regentado por una de aquellas “hijas del cuerpo” que seguramente corretearon conmigo entonces, aunque yo no la haya reconocido ni puesto su cara infantil en mi memoria, aunque yo no añore como ella aquellos años, tal vez porque, a pesar de que fui un niño feliz, no puedo evitar que me duela en mis propios recuerdos el pasado de los demás.