Confesionario
Hay por ahí una encuesta que dice que subimos. No puedo dar más datos y, de hecho, doy estos porque sé que quienes habitan esta Ciudad Interior se lo guardarán para sí igual que si estuviesen en la mesa camilla de Fran Ricardo.
Yo, como mi Julio Anguita, jamás me creo una encuesta donde se habla de intención de voto. Otra cosa es que no las utilice, como en este caso, para animar a la gente a seguir peleando por aquello en lo que creemos, para que disimulen, como yo hago, el cansancio físico y psíquico que conlleva no bajar nunca la guardia, el pelear cuerpo a cuerpo, a falta de millones para vender el bote de colón, como hacen otros. También sirve para animarme yo, qué duda cabe, porque es verdad que un buen apunte no cambia el cansancio por fuerza, pero sí ventila la psique y te hace pensar que merece la pena el esfuerzo.
Pero digo más: soy de los que piensan que el esfuerzo siempre merece la pena, incluso cuando el resultado no acompaña. Tal vez esta opinión no sea compartida, pero creo fírmemente en ella. Y lo digo con conocimiento de causa: a pesar del agotamiento, a pesar de las horas de dedicación, a pesar de los sinsabores de la vida política, estoy recibiendo una carga emocional y humana que nunca hubiera podido imaginar, ni por asomo.
Tal vez lo que se me pide o lo que se espera de mí no sea eso, pero si al final la cosa no sale bien, nadie frustrará ese calor que quizá no haya cambiado la humanidad con mayúsculas, pero sí esa sensación de que, a pesar de los pesares, no todo está definitivamente perdido. Por la parte que os toca, gracias.
P. D.: Dicho lo cual, estoy convencido de que la cosa sí va a salir bien.
1 Comments:
pues no sé de dónde sale esa encuesta pero por la parte que te/os toca, me alegro. Estoy ya viciada quizá por mi profesión a no creerme nada de nada, pero... Qué demonios. ¡Vivan las encuestas que nos dicen que la cosa marcha y que nos ayudan al menos, a subir el ánimo!
Pero sshhhh que no salga de aquí, ¿eh?
muacas!
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