18.10.06

Luna Park

Nada más llegar a la oficina hago como mucha gente: visitar los blogs, el correo y las webs de noticias. Hoy me dejan un sabor agridulce: algunos guiños de humanidad desbordante y otras muchas indignidades de quienes hacen política escaparatista y alimentan el monstruo de la desvergüenza... es cierto, el político miente para ocultar la verdad. Y me tengo que repetir una y mil veces que yo no soy como ellos, que no es ese mi saco, y me conjuro en el empeño de partirme los cuernos por tal de acabar con esa mafia.
Luego viene mi jefe (no el de todos los días, sino el que está por encima) con su polo rosa de Lacoste y con un administrativo adosado que aspira a comprarse un X5, que al parecer es un modelo de BMW. Miro por la ventana y veo que la mayoría de los albañiles tienen cochazos y todo terrenos, y me pongo a pensar en los utilitarios de 6 millones que pasean la mayoría de mis compañeros de profesión en la empresa, con el mismo sueldo que yo e incluso con hijos que cuidar, y me echo la mano a la cabeza y me pregunto si es que estoy loco o es que el mundo está loco o, como dijo ayer House, por qué los demás tienen que convencerme de que me equivoco si son ellos los que no tienen razón.
En fin, que ahora es mediodía-sobremesa y por fin he hecho caso a Carlos y he dejado de comer cualquier cosa y me he concienciado de que debo comer sano para aguantar el tipo como candidato. Y de camino al trabajo, con el último regusto de verdura aún en mi garganta, me ha dado por pensar que, aunque mi inglés es pésimo, en ocasiones me gustaría que fuese aún peor para no entender frases como la de esta canción de Pet Shop Boys.
Every night we go
to the latest horror show
and hear the screams
in Luna dreams
Fortune-tellers muse
on palms that bode bad news
The future's darkin Luna Park