Ropa mojada
Que me sienta incómodo en un lugar donde tienes que ir bien vestido y la gente te tiene que ver, no es nada extraño. Que no esté acostumbrado ni me gusten estas cosas es normal. Que te hagan propuestas deshonestas y que sepas que detrás de ellas hay aún más falta de honestidad, es habitual. Que veas caras raras y miradas de reojo y charlas que sueltan chispas, también. Que tengas ganas de que se vaya la gente con la que no quieres estar y se quede la gente con quien te gustaría compartir un momento especial, como el del jueves pasado, es algo que difícilmente llega a ocurrir. Pero ninguna de esas cuestiones te afectan cuando has disfrutado del motivo que te ha llevado allí, cuando has visto que algunos se han tenido que joder porque confiaban en que aquello fuera un fiasco y se han topado con un espectáculo mucho mejor montado y presentado que los montados y presentados por sus enchufados de rigor, que el único que la ha cagado es el que se supone que tenía que improvisar unas palabras y acaba sacando el folio y leyendo torpemente unas frases que ni él mismo se creía.
Resumiendo, que no encuentro mejor forma de explicarlo que haciendo uso del título de una canción de mis adorados Astrud: Todo nos parece una mierda menos lo vuestro. Pues eso.
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