2.11.06

El por qué de mis peinados

Cuando me vino encima la web del candidato que en realidad es una web personal tuve claro el "qué" y el "para qué" la iba a hacer, lo cual me facilitó la perspectiva con respecto al "para quíen" y al "cómo". Vistos los resultados, creo que hemos hecho bien, porque las muchas y maravillosas muestras de cariño que he recibido por lo de ML me han dejado completamente tocado, en el mejor sentido de la palabra. Está claro que el tándem Luzdemente & Pedro Carrillo han sido los principales culpables de semejante atentado contra los estándares de la salud propagandística política, aplicando métodos del sistema de mercado a un individuo que está contra el idem y generando expectativas sobre una cosa que resultó que no era una cosa, sino un coso. O sea, que como buen político, ellos/as se lo curraron, y yo me llevé sus premios, jaja.
Lo que no tenía tan decidido era qué iba a hacer con esta habitación con vistas que es LCI, más que nada porque uno ya no es capaz de controlar las prioridades y porque al final son éstas las que te controlan a ti.
Una de las opciones era renunciar aquí y aplicar mis escasos recursos personales al nuevo engendro, obviamente. Eso tiene la ventaja de no cargar aún más de trabajo a mi alter ego, ese tal Juan Palomo con el que convivo más (pero que mucho más) que con my wife. El problema es, también obviamente, que allá no tengo la libertad de movimiento que tengo aquí, donde sólo un puñadito sabéis verdaderamente quién soy y donde yo también sé quiénes sois, dónde vivís y en qué trabajáis. Por tanto, esta vía de escape, a veces tan necesaria, se quedaría más taponada que las posibilidades del PP para gobernar en Cataluña.
Así que aquí estoy, medio vivito y coleando más bien poco, intentando abrir los visillos y mostrar a la cara el por qué de mis peinados y sin necesidad de darle ningún vaso de agua al enemigo (que siempre está ahí afuera, sonriendo con sus dientes de acero).