Une chaise à Tokio
A mí lo que realmente me gustaría es escribir una novela como Tokio Blues y quedarme tan pancho sentado en una chaise à idem, viéndolas venir, o llegar, o incluso no aparecer de ningún modo. Sé que esto supone sólo una expresión, un par de frases tipo Esclarecidos para evadirme de lo que verdaderamente me gustaría hacer, que no es escribir una novela, sino ser el triángulo de Astrud y mirarte desde cualquier sitio sin necesidad de estar en ninguno concreto, o sí, pero tal vez en ese lugar en el que tú y yo sabemos que no podré nunca permanecer ni el más mínimo segundo de Cohen. Mientras tanto, la televisión sigue soltando frases de House y yo dudo si lo que realmente me gustaría es ser un triángulo o escribir una novela o ser el personaje de una de esas películas que adoramos y no queremos que termine nunca, porque luego apagas y viene la cruda realidad y las desconexiones entre la realidad y la ficción y las ideas que nos transmiten las ficciones de la pantalla o de novelas como Tokio Blues. Porque, de verdad de la buena, lo que más me apetece es estar dentro de ti, y todas las vueltas que le dé a éste naifpost son, en realidad, excusas para decirte eso sin decírtelo a la cara y... ¿ves? ya se me ha escapado. Pero bueno, en fin, ha sido sin querer queriendo.
1 Comments:
Cuando sea mayor escribiré algo sobre Tokio. Tal vez nunca vaya y tal vez nunca lo conozca más que por el cine y la literatura, pero en los últimos tiempos se ha convertido en un espacio imaginario de mi vida en el que suceden cosas que nada tienen que ver con la realidad. Es ese choque del que hablas cuando despiertas del sueño y todo es gris (o casi). De momento, siempre que quiero, me traslado hacia allí y tengo los encuentros y las vivencias que quiero o necesito. Lost in translation... (por cierto, espero que no te moleste que te felicite el cumpleaños... la información vuela, jeje).
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