22.11.06

Vigilia

Cuando persigues un sueño, lo mejor es no abrir los ojos hasta que lo alcances. El mundo está lleno de deseos impenetrables porque la gente vive demasiado despierta, distraída con los colores espirituosos de la realidad más inteligible, esa que sólo depende del lugar que ocupes en el giro de la noria. Cuando estamos en lo más alto, hasta lo más banal se ve abajo como hormigas. Pero nadie mira arriba; nadie piensa en vencer el vértigo de saltar y atrapar las nubes.
Nos pasamos el tiempo pisando hormigas y engendrando frustraciones.
Vivir despierto es creer en la farsa de lo inevitable, es dejarse arropar por la vigilia; es, en sentido estricto, lo mismo que permanecer dormido sin el instinto de soñar.