4.12.06

Microensayo sobre la pérdida

La cama medio deshecha, los platos sobre la mesa, dos tazas y una vacía, la otra con la cuchara dentro. El armario con una puerta abierta, la percha rota, la toalla mojada en el tendedero, la lluvia al otro lado, el silencio rasgando el cristal de la ventana. El contestador no parpadea, mi móvil sin batería, los discos esparcidos en lo alto del televisor y mis manos heladas, la sombra duerme sobre el sillón y las cortinas parecen vigilantes erguidos y distantes. Hace frío, pero es un frío interior, que circula por mi sangre y deja restos de moho en las terminaciones nerviosas, es un frío que abraza, que rompe, que reposa, que provoca escarchas en la mirada, que desafina mis palabras y atrofian cada pensamiento vano, que me convierte en un ser inocuo, que vuelve oscuras la pereza y las ganas de pereza.
Saludos desde una noche en el desierto, desde la mitad bebida de la botella, desde las manchas de tinta en la luna. Me juego lo que quieras a que he vuelto a perder la apuesta. No respondes. Tú ganas.