Cosas que hacen que me sienta bien sin necesidad de saltar de alegría (y a pesar de ello, debería)
Que por las mañanas mi jefe me reciba con una sonrisa, que en el ayuntamiento todo el mundo me salude con una sonrisa y que por la noche llegue a casa y lo primero sea un beso y una sonrisa.
Que tenga amigos que son periodistas y que haya periodistas que son amigos.
Que me llamen por teléfono para felicitarme por tal o cual cosa que he escrito-dicho.
Que reciba correos electrónicos dándome-pidiéndome-mostrándome ánimo personas a las que no conozco de nada, y responder a sus correos.
Que la gente piense que soy lo que tal vez no sea del todo pero sí quiero ser e intento serlo a cada minuto de mi vida y de la vida de los demás.
Que moon siga con su blog recordándome canciones de hoy, ayer y siempre y que, encima, me recuerde el ayer con una sensación distinta a la de ayer, porque todo el ayer, cuando se recuerda hoy, siempre tiene un regusto distinto.
Que haya muchos etcéteras a esta lista y que lo dicho hasta ahora sea sólo el nombre de un pequeño callejón de esta Ciudad Interior.
Y también:
Mirar de vez en cuando esa entrada para el concierto de Yann Tiersen.
Escaparme diez minutos del trabajo para merendar café con leche y palmera de chocolate.
Seguir tarareando, sin darme cuenta, canciones de Esclarecidos.
Repasar los blogs y saber qué hay dentro de ellos y quiénes están detrás de ellos e imaginar a quienes los escriben mientras están escribiendo.
Llegar al Monkey y que esté sonando el último disco de Trentemoller que les llevé hace unas semanas.
Y por último, sin ser lo último ni ser lo único que me queda por contar aquí:
Darme cuenta de que si me pongo a sumar los minutos que transcurren a lo largo del día en cosas que hacen que me sienta bien sin necesidad de saltar de alegría (y a pesar de ello, debería) resulta que al final, si descuento el tiempo que paso durmiendo, me salen casi tantos minutos como los que dice que tiene el día el anuncio ese que ponen en la tele.
Etiquetas: En alguna ciudad habrá un taxi que conduzcas tú y algún desierto en que nos encontremos los dos
1 Comments:
me gusta...
eh de dirigir el taxi. Los taxis siempre son lindos.
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