Debilidades
Quienes me conocen bien, saben que mi timidez es una especie de coraza que me hace parecer algo distante en las relaciones cortas. Cuando leo lo que escribes, me dicen, es como si fueses otro. Soy otro, les respondo; como casi todo el mundo, por cierto. Llevamos una vida tan desconfiada que difícilmente podemos quitarnos el disfraz sin provocar el efecto contrario y de lo que se trata, en realidad, es de saber quién es realmente la persona que se ve to the other side. Y es más, hay veces en que lo prefiero así, para no llevarme más chascos de los previstos.
La timidez es, curiosamente, utilizada como ardid para los que no son tímidos. Es como si quedara bien decirlo, una especie de virtud. Quienes más presumen de eso suelen ser también las personas con más morro, las que lo utilizan para sus fines ocultos. En política, por ejemplo, es frase hecha y recurrente proclamarse tímido. Mucha gente ha llegado muy alto subiéndose a esa tabla, porque le cabe todo, desde el ninguneo a los demás hasta la torre de marfil donde ocultarse de la muchedumbre, pasando por pisar a quien se ponga por delante y a quien venga detrás. No voy a dar nombres, cada cual que diga los suyos (incluso habrá quién dé el mío, je).
Porque la timidez se sufre, no se disfruta, no tiene encantos para el que la posee. Para mí es una putada, lo reconozco, aunque lo prefiero mil veces a ser un bocazas o ir abrazando farolas. También tengo la sensación de que va por rachas, que hay ocasiones en que me meto dentro más tiempo de la cuenta y otras en las que no se me nota nada, al menos superficialmente. Salvo en la cercanía, de la que hablaba al principio, cuando alguien me dice algo comprometido o insinúa cosas de la vida privada que me cuestan mostrar abiertamente. Y en el terreno sentimental, ni hablamos.
Es obvio que tampoco soy un tímido compulsivo, que no voy por ahí escondiéndome debajo de los coches ni callando todos mis pensamientos. Pero sí soy de esos que prefieren escribirlos, con perdón por la comparación, al más puro estilo Bertold Brecht: “Debilidades. No tenías ninguna, / yo sólo una, / que amaba”.
Es decir, que esto mismo que estoy escribiendo aquí no sé si podría decírtelo a la cara.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home