13.9.06

Terapia de grupo_individuo

La mañana del primer día de septiembre me reuní a solas con todos los que somos yo. Me_Les dije: “Chico_s, tenemos_tengo que reflexionar acerca de lo que he_mos sido desde que nacimos_nací y, en función de las conclusiones resultantes, decidir qué queremos_quiero ser de hoy en adelante”.
- ¡Uf, qué complicado! –dijo mi yo perezoso.
- ¿Y por qué no lo hacemos al revés_vesre, y empezamos por el futuro? –propuso mi yo ambicioso.
- Sobre todo, hay que recapitular los excesos, que ya no somos_soy un_os crío_s –advirtió mi yo hipocondríaco.
- ¡Pero bueno, si lo mejor de todos estos años ha sido los excesos, precisamente! –respondió mi yo baconiano.
- ¿Y por qué no echamos_echo mano de los diarios? –musitó mi yo literato.
- Eso sería una pérdida de tiempo –aseguró mi yo práctico.
- ¡Basta, basta! Hay que analizar la situación con calma, desde la infancia hasta la madurez, pasando por ese tumultuoso periodo de la adolescencia... –aseveró mi yo sicoanalista.
- ¿Y qué tal si dejamos_dejo de pensar tanto en nosotros_mí, con todos los problemas que tienen los demás seres humanos? –rugió mi yo político.
- Todo lo que estáis_estás diciendo me suena fatal -tarareó mi yo melómano.
Y así, de esta guisa, fueron pasando los minutos y las horas, hasta que se llegó a una única conclusión: Estaba claro que no tenemos_tengo remedio.