27.12.06

Síndrome polar

Y de repente llega el invierno, la ropa no se seca y pasas parte de tu tiempo anticipándote al tiempo: poniendo el calentador en el cuarto de baño media hora antes de ducharte, encendiendo el brasero nada más llegar a casa y así sentirte a gusto durante la cena, aprovechando el último descanso de House para conectar el aire acondicionado del dormitorio...
Y de repente llega el invierno, te sorprende el candor de las nuevas canciones de Luque pero tu oído no se resiste a recuperar los hielos de múm y sentirte como la luz de un faro en Islandia, y vuelves a pensar en el no viaje a Reikjavik, en la avioneta estrellada de Otto el piloto, en que la existencia va pasando como si saltaras de fiordo en fiordo, en que llevas 1.683.200.000.000 latidos cardiacos consumidos y aún no sabes si los créditos de la película llegarán o no antes de confesar que has vivido, amado, soportado y sufrido el síndrome del círculo polar.
Y de repente llega el invierno, haces recuento desde el anterior, piensas en los metros atrasados, en las caras y las voces y los silencios revelados, eres consciente de cuánto has mudado, de lo que has hecho contigo y con los sin ti, de lo que no has hecho y te prometiste hacer, de lo que has vuelto a hacer sin querer, de las nuevas que te quedan por descubrir, de lo que sabes que no vas a conseguir, del tanto por ciento de interés que le has añadido a tu relación con tus demás; de que eres, en realidad de la buena, un puto sabiondo que no tiene ni idea de casi nada ni de nadie ni de la leche que mamó penalty.
Ni te preguntas si es la mejor época para jugar a inventarios o abrir cuadernos o hurgar en los sacos de esparto: en algún momento hay que dibujar la raya y recapitular. Y cuándo mejor que ahora, que de repente llega el invierno, la ropa no se seca y pasas parte de tu tiempo anticipándote al tiempo.

5.12.06

Bigmouth strikes again

Echadle un vistazo a los nuevos diseños que han hecho los flipaos de Luzdemente para las jornadas que vamos a celebrar la semana que viene. Si pincháis en las imágenes podréis verlas en un tamaño mayor. El primero es la invitación, el segundo es un anuncio para prensa, el tercero es el cartel y el cuarto es la tapa y contra de un cuaderno que vamos a darle a quienes vayan a las jornadas.
.

4.12.06

Microensayo sobre la pérdida

La cama medio deshecha, los platos sobre la mesa, dos tazas y una vacía, la otra con la cuchara dentro. El armario con una puerta abierta, la percha rota, la toalla mojada en el tendedero, la lluvia al otro lado, el silencio rasgando el cristal de la ventana. El contestador no parpadea, mi móvil sin batería, los discos esparcidos en lo alto del televisor y mis manos heladas, la sombra duerme sobre el sillón y las cortinas parecen vigilantes erguidos y distantes. Hace frío, pero es un frío interior, que circula por mi sangre y deja restos de moho en las terminaciones nerviosas, es un frío que abraza, que rompe, que reposa, que provoca escarchas en la mirada, que desafina mis palabras y atrofian cada pensamiento vano, que me convierte en un ser inocuo, que vuelve oscuras la pereza y las ganas de pereza.
Saludos desde una noche en el desierto, desde la mitad bebida de la botella, desde las manchas de tinta en la luna. Me juego lo que quieras a que he vuelto a perder la apuesta. No respondes. Tú ganas.